Lobezna orilla hembra del espino.
Agujereado sombra el soplo acto
mar que nombra.
Selene sol del deseo.
Gabriel Roel
Lobezna orilla hembra del espino.
Agujereado sombra el soplo acto
mar que nombra.
Selene sol del deseo.
Tanto antes que lo redondo asome
su provisión pregnante canto lejos.
Intuitiva tanteo que la voz de más
en gris a fosa, castillo por saciarse.
Cocodrila rubíes por candiles.
Despuntados espuma de cordero.
Pleonasmo de bruma
en sacrificio.
Cocodrila lo inicuo
por el iris del verde
al borde de lo verde.
Colm@ sin cost@. Tempera mental. Escénic@. Murmullo de los puntos por su tanto. Apaisados los conceptos en lo que cada un@ por su screenshot a discreción da el paso aforado. Impactad@ de pulso por su tabla. Ni a un@ ni a cinco por un@ por semblantes. Ni pop. Ni gorra. Ni por varo. Ni un@ que no sepamos tod@s.
Caramelo de goma
Panditas poco a poco de
A poco por su casa.
Bajo el sepia de papaya de la vuelta de la cuadra, el diario que novela. Sepia del apunte. De una a-puntuación que como sombra se confunde con ella. Cuando sus marcas como mercurio desmantelan cuantas comillas involuntarias mimeticen su zaga de ‘etiquetas’. Donde las luminarias descuidan las afueras pero captan sus fueras de campo. Philippe Sollers ubica allí la razón poética en tanto Paradiso e infierno como experiencia del límite que la pulsión trae, acarrea; describiendo el infierno como ese presente histórico de falta de acceso a la poesía. '[A]cto poético' que Pablo Zöpke apunta en su 'clínica del cuadro' despegado de la literatura: cuando ‘[l]a poesía nunca es literatura.’. Enunciación del poeta en el ‘extremo más agudo del luto’, allí donde se apunta al ‘encuentro (die Benegegnun), en su misterio o su secreto (Geheim) […] [E]n su relación sin relación hacia el tú (Du)’ del que Paul Celan está ‘a la sombra’ y sus poemas son él mismo (como se lo dice a Adorno).’
Sepia de ese presente que se a-punta por las ‘perversiones del objeto’ que de más en más hacen llevadera la siesta. En los tiempos del ver que la a-palabra por su demanda y por el objeto cristalizan. Paradójico cielo abierto del a-galma. Disyunción inclusiva que alguna literatura comparada como el modo del discurso histérico alojan y obtienen como lugar o topología. Se dice fácil: advertidos. Pablo Zöpke lo circunscribe como trazo de escalpelo: ‘[s]in la noción de objeto parcial no vamos a ninguna parte.’
En lo ninguno que la cornisa
tiende su terraplén donde lo
provisorio surca. Desactiva
decir con que se los escribe.
Madeja que declina.
Despabilo. Aviento mar
sin Otro. Diario lento.
El filo de silencio corta la incertidumbre por los bordes.
Con el aire de un rapto de estoicismo portátil, la palabra
se desprende. Rebaba del ruido en el que se reinventa.
El nido que los universales tienden no hace al mimbre. Materia
que ampara de sus muros, escombros cauce a causa. Orientación
y campo.