El destello sin pronto
del domingo sin apronte
hace un punto. Poema
con caballo. Rompe
vientos.
Gabriel Roel
El destello sin pronto
del domingo sin apronte
hace un punto. Poema
con caballo. Rompe
vientos.
No es cayendo de prosa
que se adviene. Cuenco
lo centrífugo. Cuenco de
sitio.
Espira en lo que aspira.
Jala la palabra su relieve.
No es por caer de prosa
el corte que por lonja.
Cuenco al cuenco que
vertiente a tiento alza
la curva con la línea.
Porque yacer vuelca
la estepa en la madeja
el aire en que blasona.
Empuja el estentor.
Trajina de oriente.
No agitaré el jueves
en el calor de reproches
al inframundo. Bajo
ninguno de sus grillos.
Haré acoples de su enigma.
Prosa que se tumba de plano
no es poema. Por más que
fuga itere, por felino, lo que
no se atesora.
Un guión bajo para la entrada. Aquellas capturas ni más ni menos imaginarizadas que hacen de la ‘vergüenza ajena’ lo que C. E. Feiling afinando el buril distinguió ‘vergüenza retrospectiva’. En medio de las capturas de conjunto en claroscuro esfuerzo de elaboración para cada madera salomónica. Fluidez discreta bajo empalizadas. En el osado cristal -silencio- de los como síes.
¿Cristaliza
lo que César
en la bouche
derrama de
horizonte?
El amo de las quintas
circunda desde dentro
esencia por columna
ya sin quinta, ni cuarta,
ni tercera. Apenas por
que dice sin asomarse
asíntota si quiera, de
arenisca en terregal,
hondura de arcilla.
Bailo apaisado
Hearin Damage,
Möebius
en clinamen,
longitud del linaje
de apaisado_.
Lobezna orilla hembra del espino.
Agujereado sombra el soplo acto
mar que nombra.
Selene sol del deseo.