Nada que tras nadie símil ánima del ritmo.
Tendal en declinarse puntos de por piedra con
los cantos que lo tácito flota en lo obvio y casi
siempre echan reinvención hechos temblores
de lo que no se aguarda casi, casi por portable.
Cuando con lo incontable dizque lo que insiste
despierta lo que florece acontece aunado estela
de su estrella.