Ombligo que la sombra hizo vástago
al mito del inicio. Peldaño enracimado
cisne del origen. Tendajo por sus luego
de tendones. Pasto de las rasgaduras.
Gabriel Roel
Ombligo que la sombra hizo vástago
al mito del inicio. Peldaño enracimado
cisne del origen. Tendajo por sus luego
de tendones. Pasto de las rasgaduras.
Un poco antes que nada náufrago
espóiler difumina. Y en esa misma orilla,
esfera, espuma, de arena se disipa.
Impar barrena el mar del poema
en el poema sin otra marejada
que los propios embudos en corte
don de cine ninguno abre cesibles
sus precipitados de horizonte.
la densa vibración
del oído (ODI)
en el límite (ULI).
[...]
frente al silencio,
por si el canto emanase.
Aldo Oliva
Cera de lo que no se dice médanos queda.
En lo que sin amarras del Otro nadie oye
porque sin plano subjetivo no hay espejos.
Y el mar luciferino yendo a
vernos
en el arco que cimbra por su cuerda.
Intransitivo ánimo de un remanso
dentro de otro. Allí donde tantean
ritmo y poso. Regueros sin regreso,
sepia de los brillos.
Estando en el olvido del grafiti de la esquina de Riobamba hacia Necochea que aconsejaba al transeúnte, en mil novecientos ochenta y nueve, 'ayudar a la policía' con un imperativo político inmejorable: 'pegarse solo'; aparece la "poesía confesional" subrayada por Paul Auster en la que entre paréntesis menciona "todos suicidas" en torno a las "diatribas privadas" del Collected Writings de Joe Brainard. No toda memoria donde arde hace juntura para checar esas maletas del antes, del durante y del después de cada Remember.
Esférica su fijación de años envuelta efemérides. Esfera intelectual, esfera ideológica. Esta vez tocada en la experiencia analítica -desimaginarizada- desacantonó modesta. Fruto de una interpretación obtenida allí donde no se la espera. Aquello que retira el reconocimiento de lo deletéreo -su otra cosa- llámese como se llame, es eso que lo separa de su auto-referencia.