Por el talón
residuo de lo
que se come,
se para de manos
la lectura -una
ansiedad como
de año nuevo-
escribe.
Por el talón
residuo de lo
que se come,
se para de manos
la lectura -una
ansiedad como
de año nuevo-
escribe.
Oído el ruido
de las ruinas
de los tronos
por su torre.
La única
gloria, el
laudo único,
es la guitarra
que Charly
García
destartala
de un saque
sobre las
tablas del
escenario
tras la
mejor
amada
versión
del
himno.
Con un Fuck
you final sublime
del concierto.
El destello sin pronto
del domingo sin apronte
hace un punto. Poema
con caballo. Rompe
vientos.
No es cayendo de prosa
que se adviene. Cuenco
lo centrífugo. Cuenco de
sitio.
Espira en lo que aspira.
Jala la palabra su relieve.
No es por caer de prosa
el corte que por lonja.
Cuenco al cuenco que
vertiente a tiento alza
la curva con la línea.
Porque yacer vuelca
la estepa en la madeja
el aire en que blasona.
Empuja el estentor.
Trajina de oriente.
No agitaré el jueves
en el calor de reproches
al inframundo. Bajo
ninguno de sus grillos.
Haré acoples de su enigma.
Prosa que se tumba de plano
no es poema. Por más que
fuga itere, por felino, lo que
no se atesora.
Un guión bajo para la entrada. Aquellas capturas ni más ni menos imaginarizadas que hacen de la ‘vergüenza ajena’ lo que C. E. Feiling afinando el buril distinguió ‘vergüenza retrospectiva’. En medio de las capturas de conjunto en claroscuro esfuerzo de elaboración para cada madera salomónica. Fluidez discreta bajo empalizadas. En el osado cristal -silencio- de los como síes.
¿Cristaliza
lo que César
en la bouche
derrama de
horizonte?
El amo de las quintas
circunda desde dentro
esencia por columna
ya sin quinta, ni cuarta,
ni tercera. Apenas por
que dice sin asomarse
asíntota si quiera, de
arenisca en terregal,
hondura de arcilla.
Bailo apaisado
Hearin Damage,
Möebius
en clinamen,
longitud del linaje
de apaisado_.
Lobezna orilla hembra del espino.
Agujereado sombra el soplo acto
mar que nombra.
Selene sol del deseo.
Tanto antes que lo redondo asome
su provisión pregnante canto lejos.
Intuitiva tanteo que la voz de más
en gris a fosa, castillo por saciarse.
Cocodrila rubíes por candiles.
Despuntados espuma de cordero.
Pleonasmo de bruma
en sacrificio.
Cocodrila lo inicuo
por el iris del verde
al borde de lo verde.
Colm@ sin cost@. Tempera mental. Escénic@. Murmullo de los puntos por su tanto. Apaisados los conceptos en lo que cada un@ por su screenshot a discreción da el paso aforado. Impactad@ de pulso por su tabla. Ni a un@ ni a cinco por un@ por semblantes. Ni pop. Ni gorra. Ni por varo. Ni un@ que no sepamos tod@s.
Caramelo de goma
Panditas poco a poco de
A poco por su casa.
Bajo el sepia de papaya de la vuelta de la cuadra, el diario que novela. Sepia del apunte. De una a-puntuación que como sombra se confunde con ella. Cuando sus marcas como mercurio desmantelan cuantas comillas involuntarias mimeticen su zaga de ‘etiquetas’. Donde las luminarias descuidan las afueras pero captan sus fueras de campo. Philippe Sollers ubica allí la razón poética en tanto Paradiso e infierno como experiencia del límite que la pulsión trae, acarrea; describiendo el infierno como ese presente histórico de falta de acceso a la poesía. '[A]cto poético' que Pablo Zöpke apunta en su 'clínica del cuadro' despegado de la literatura: cuando ‘[l]a poesía nunca es literatura.’. Enunciación del poeta en el ‘extremo más agudo del luto’, allí donde se apunta al ‘encuentro (die Benegegnun), en su misterio o su secreto (Geheim) […] [E]n su relación sin relación hacia el tú (Du)’ del que Paul Celan está ‘a la sombra’ y sus poemas son él mismo (como se lo dice a Adorno).’
Sepia de ese presente que se a-punta por las ‘perversiones del objeto’ que de más en más hacen llevadera la siesta. En los tiempos del ver que la a-palabra por su demanda y por el objeto cristalizan. Paradójico cielo abierto del a-galma. Disyunción inclusiva que alguna literatura comparada como el modo del discurso histérico alojan y obtienen como lugar o topología. Se dice fácil: advertidos. Pablo Zöpke lo circunscribe como trazo de escalpelo: ‘[s]in la noción de objeto parcial no vamos a ninguna parte.’
En lo ninguno que la cornisa
tiende su terraplén donde lo
provisorio surca. Desactiva
decir con que se los escribe.
Madeja que declina.
Despabilo. Aviento mar
sin Otro. Diario lento.
El filo de silencio corta la incertidumbre por los bordes.
Con el aire de un rapto de estoicismo portátil, la palabra
se desprende. Rebaba del ruido en el que se reinventa.
El nido que los universales tienden no hace al mimbre. Materia
que ampara de sus muros, escombros cauce a causa. Orientación
y campo.
Aparta regla
el mento maleza
por audiencia.
Aparta en lo que acequia
espuma la ciudad el mar
delante el mar, solar bajío
óxido de lo que yerra.
Desmontada de espejos
una palabra del añico con
ellos. Despejada. Jinetera
sin folcklore de acervos,
hechos nubecitas del polvo
que a los dioses vuelve
tacones.
Que al cine donde
se vaya uno a verse descomplete.
Racimos de mitología no hacen
ni desvanecen lo felino necesario
nunca suficiente de ferocidad o
ternura del hallazgo y suelta.
Ancho salto -Visages de una
Selfie con Radiohead- en lo
que no hace respaldo, espalda
cara de la sombra, sol
que oriente.
El síntoma o la paradoja. Y un discurso
que los aloje. Oriente de lo real en ese
asunto dique -dizque- de semblantes.
-"Intuiciones topológicas [Ida Vitale] con
que se colmaron los espacios, a veces
secundarios, de la pintura."-
Notaciones donde piensa por escrito lo
que se lee, fragmentario, de sus calces.
Hay febrero caídos
los albures, el tacto,
toda silvia mental,
saliéndose de cisnes.
Del hay que la zozobra
ladra con los duelos
de ganso vertical
propio del uno.
¿Narcisismo de manual?
¿Improperio en iteración?
¿Relieve de la sombra?
Ay de los ayes costuras
costurerita sin sorna que
sin comas, pases dobles.
Where do I belong? Con
el baile suelto hundido
por las faldas al vacío
de las faldas. Tanteada
carne de carnaval tanto
en temporada de ozono
a marcapasos de Ay va.
Pluma que avizora el viento
en la roca del impacto. Con la curva
en la órbita que los pescadores
desbrozan.
Perla del enigma. Tunal de las olas.
No escuchó decirse ¿Y?
siquiera por pensado. Se dijo
río, te pasas, vamos lentos.
No se dijo no sé. Con silencio
de anzuelo sin carnada.
Sobre aquello tendal de suficiencia
del letargo de aquello
que fallando, falta.
Eso Das
Que faltó. Y que faltará.