Incluso en cuentos
el equívoco la esquirla
el ripio, echados de la luz
son el relieve.
Esotraparte, en la ribera, 2022
Incluso en cuentos
el equívoco la esquirla
el ripio, echados de la luz
son el relieve.
Esotraparte, en la ribera, 2022
Un después suelta de lluvia que la brisa
en la niebla no perfora únicamente baila
sin subtítulos. Olas debajo con las olas.
Derribadas aureolas menos meritorias
más suspicaces perdigones postigos, sí.
Postigos de las olas en la sombra.
Esotraparte, en la ribera, 2022
Vale
lo que cuesta
sin más ni menos báscula
que su merced en viaje hacia
el jornal de pesca que muda su
templanza de canoa del Paraná
sin atalaya en sus manos
que achican río adentro
desde dentro en lo que
amanecerse y en
regreso la tarde
cita.
Esotraparte, en la ribera, 2022
El paseo deja su reforma de olvido
en lo que fosa el porvenir un cántaro
de siglos.
Esotraparte, en la ribera, 2022
Del lapicero en manuscrito
la íntima sed del documento.
Y un silencio descamado ritmo de los mitos.
Letra agitada sábanas en sí
con la lengua horadada tras
contigüidad tildes tras de sí.
Long Play, 2021
En las manos que ciñen honduras
en el cine de la playa, las mareas
alivian por precuelas, más acá
con sus sueltos al pie saltos de
verso.
Papantla en un escrito con madre y una virtud
de saga con pulóveres bajo batas de inviernos
guardapolvos a puntas de acarreo, mostradores
de mudas con decires callados en progreso.
Pavesas de un plural sin raíces condiciones
de amor. De tiempo al tiempo enigma. Y tiempo
alrededor que no pliega la sombra que arde
a sus orillas.
Esotra parte, en la ribera, 2022
Este hoy de la horquilla
en lo que tiesa ara la
siesta. Pétalo por tierra.
Hay de las pampas.
Ey de los relámpagos.
Long Play, 2021