Puntos sonidos. Esa cámara
de las palabras echadas en la raya
que los teros en la humedad sin pampa
traman. Del sueño el escalpelo.
Presente del océano.
Puntos sonidos. Esa cámara
de las palabras echadas en la raya
que los teros en la humedad sin pampa
traman. Del sueño el escalpelo.
Presente del océano.
Cierto tintineo en lo que dizque, jala, el más discreto anacronismo. Virtualidad en cuenco que las manos del manantial en el vaso de barro cristalizan intraducibles. Relieves en el cero del cero, con que el uno que ciñe, mimetiza las branquias del paréntesis. Lo que al surco el vinil, en términos auráticos, Sergio Chejfec llamó vanidad técnica de la emulación. Así las plataformas, los soportes, el arrullo resolana que la orilla del sueño unplugged tizna. Propinando un feriado del eco que despierta dizque con sentido.
De pez a pez, la frase. La citación, la cita.
Hay un cifra. Esa expresión acaso lleva un número
sin banquetas, para que la rima se baje cuando los rubores
la percudan de voz alta o la mañana de su efímero
campo del pétalo eche al otoño sus óxidos.
Don que la hojarasca cruje del secreto, éxtasis, el sueño.
Captura con pantalla, 2024
¿Arpegio el mar? Balcón de flores
en la nada rebaba que las ostras asaltan
por si solas. Pregunta por su hoz cortada
de raíz por su bulla. Arpegio de las olas.
Captura con pantalla, 2024
En la esquina avenida del convento
se cae del tópico. Abierto agujero negro
de los pétalos en blanco que funde
por sus grises.
Captura con pantalla, 2024